viernes, octubre 09, 2009

Viendo hoy
todas aquellas decisiones equivocadas que tomé;
viendo cómo me condujeron
donde estoy;
viendo qué hicieron de mí...
quisiera seguir equivocándome
a la hora de decidir.

sábado, agosto 15, 2009


Decidí dejar de ser un héroe,
entregarme a la vida
y convertirme en paisaje de mí mismo.

miércoles, julio 22, 2009

Las melodías del recuerdo acuden en días de memoria y olvidos para señalarnos quiénes fuimos, de dónde venimos y, quizá, el lugar al que debemos volver.
En días sin norte, la música, más que nostalgia es porvenir, una especie de sendero rimado que nos guía entre las ramas de los momentos perdidos. Y en esas notas nos encontramos con lo que fuimos, con una copia salvada de nosotros mismos -que, sin embargo, no permite vuelta atrás-, con la huella profunda e indeleble que nos ha de salvar del naugrafio.
Días de música en los oídos, sin reproductores, sin hilos, sin otra cosa que el recuerdo.

lunes, junio 29, 2009

Pasa
un año
y crees que no volverá.
Pasan
décadas
y crees que lo soñaste,
una vez.
Tantos años
han exterminado
tu capacidad de sentir,
tu capacidad de vivir.
Como si fueses otro,
revives la llegada de eso,
de algo que llaman amor,
pero que, para ti,
es ya sólo eso,
eso
que creíste soñar
una vez.

viernes, junio 12, 2009

Vivo a menudo la impresión de avanzar siempre a contracorriente (o retroceder mientras los demás avanzan, según se mire). Sé que el mundo no puede estar equivocado, pero compruebo que aquellos a quienes admiro también siguen mi rumbo desordenado. En la lucha de la razón, las mayorías se imponen a la lógica, quizá porque en ese pensamiento sistemático de las masas todos se encuentran cómodos, arrastrados por una especie de rebufo indolente.
Quisiera dar la espalda a tantos principios, declarados o no, y entregarme al balanceo de esa marea que abandera el futuro, que gobierna el progreso. Pero, mira si seré imbécil... Continúo a contrapelo, golpeando con el hombro los pechos de mis semejantes, irredento, obstinadamente subversivo aunque nadie mire. Y, en el ir y venir, tengo molidas las costillas del alma. ¿O tendría que decir las costillas de la razón?

sábado, abril 11, 2009

Letanías de dolor. Exaltación de la sangre. Llagas que supuran un vaho de podredumbre bajo el calor de las cámaras. Todo un cuerpo místico entregado al delirio de saetas y vino.
La carne oculta. La carne tapada por el roce de la seda y satén. Erecciones involuntarias bajo el manto nazareno, inopinado capirote.
Un barrio, una ciudad, un país, la multitud aclama. No se sabe muy bien cuál es el motivo del fervor. El dios del amor, el dios de la paz solo contempla odio y destrucción. El sonido del látigo y el batir del tambor. A cara descubierta la santidad y bajo los mantos más turbación.

sábado, marzo 28, 2009

Detrás de cada decisión, detrás de cada acto relevante de la vida, se esconde una curva sin visibilidad. El futuro no es más que un banco de niebla permanentemente instalado al girar la esquina de los días. Los ojos no alcanzan más allá de aquello que palpan las manos.
En el chirriar de las ruedas hay un aviso de espanto, el preludio que anuncia la catástrofe. Pero, también hallaremos allí, en aquel vacío húmedo que nos acecha, el goce de recompensas inesperadas. Aunque sólo sean fantasmas de la carretera.

martes, marzo 03, 2009

Un día vas a lavarte los dientes y descubres que un señor extraño te mira desde el espejo. Tratas de encontrar un gesto, el brillo de una mirada cómplice, pero no hay ya nada en ese rostro que te recuerde quién fuiste.
Bajas los ojos y en tus manos descubres las arrugas del tiempo, más profundas que esos surcos que un día trataste de adivinar y cuyo significado conoces hoy demasiado bien.

jueves, enero 01, 2009

Nada importa.
Puedes alcanzar tus metas.
Puedes soñar con las nubes.
Puedes sentir, vibrar, gozar, volar, añorar, bailar, escribir, cantar, pensar, amar, odiar.
Nada importa.
En cualquier rincón del mundo alguien decide por ti.
Decide que debes morir. Tú y los tuyos.
Nada importa.
Ni tus metas.
Ni tus sueños.
Porque cada bomba que mata a un inocente, te está matando un poco.
Cada disparo supone la aniquilación de uno de nosotros.
Cada estallido nos arrastra mil años atrás en la evolución.
Y acabaremos siendo barro.
Sucio y primitivo barro.

miércoles, octubre 08, 2008

Salieron a mi encuentro hace poco, desde los rincones del recuerdo, algunas caras de las que me enamoré cuando apenas era un imberbe.
Una de las primeras es Carrie Fisher, la Princesa Leia de la Guerra de las Galaxias. Me hubiese gustado casarme con ella y ser felices para toda la vida en cualquier rincón perdido de la galaxia.
Quizá sustentado por la devoción musical hacia la Electric Light Orchestra (la ELO), también caí rendido ante Olivia Newton John en una de las películas más cursis que recuerdo: Xanadú.

Y ahora, pasados los años, compruebo que es difícil encontrar aquella devoción juvenil hacia las actrices, que por mucho que me esfuerce no hallaré a nadie en quien posar aquella ardorosa mirada, pues la pasión parece depender mucho más del sujeto que siente que del objeto admirado.

sábado, septiembre 27, 2008

Tengo ganas de cabrearme con esta maldita gentuza que gobierna el mundo desarrollado, con estos asquerosos políticos que durante décadas predican el divino liberalismo y el libre mercado, a costa de sangrar de continuo a los de siempre, repartiendo migajas (esta entumecida vida de pequeños burgueses que acabamos creyéndonos), mientras ellos juegan a los millones, al poder sin límites.
Y ahora, esta maldita carroña humana, cuando ve peligrar su chiringuito de ganancias indecentes, recurre a papá Estado, a ese estado que debía mantenerse ajeno a las normas de mamá Mercado, para que ponga orden y concierto, y unos cuantos billones a costa, de nuevo, de nuestros bolsillos.
He defendido muchas utopías y casi dejé de creer en ellas, pero viendo cómo nos venden esta basura de ideología económica, a la que, encima, debemos estar agradecidos por salvarnos de la crisis, me dan ganas de irme a vivir al monte y mandar a la mierda a toda esta gentuza que acabará convirtiendo este planeta en un vertedero monetario.
Ya está.

viernes, agosto 29, 2008

Siempre acompañándome esa inquietante sensación de que la vida es demasiado breve y que nunca llegaré a sentirme satisfecho. Tantos lugares y gentes por conocer. Y, sobre todo, tantos libros por leer...

miércoles, agosto 20, 2008

Hay un azar que ajusta cuentas con la humanidad de la manera más cruel. Da igual que se reduzcan los muertos en la carretera: un mal día se lleva por delante cientos de personas que soñaban en sus asientos con un feliz verano. Y se acabó. Todo lo arrasa un fallo humano, un error mecánico, una distracción, tres tragos de más; todo, lo vivido y lo que queda por vivir. Miras a tu lado y ves a esas personas que no conoces de nada, a tu mujer, a tus amigos, a tus hijos, a esa chica tan mona, la azafata haciendo gestos mecánicos con los brazos, tu compañero de asiento ojeando la revista que acaba de comprar, el niño que busca los mandos de los auriculares... y, de repente, nada, la nada.
Y en ese libro de cuentas del azar se han saldado todos los vanos esfuerzos por convertirnos en inmortales. La vida sigue. Mañana correrán nuevas vidas por esa pista. Alguien mirará a su lado y verá lo que ya no ven esos fantasmas. Mientras, nosotros seguiremos rezando por no ser la próxima anotación del severo contable llamado azar.

lunes, julio 28, 2008

Hay quien gobierna,
emperador de sí mismo.
en sus estancias,
y domina con orgullo
satisfecho,
pleno.
Hay quien tira
la llave de su hogar
tras cada vuelta
de camino,
seguro de no regresar
jamás.
Hay quien necesita
dos llaves para estar seguro
de no quedarse en la calle;
pero nunca sabe
a quién encomendar
esa puerta falsa
de su vida.
Ay, quién...

martes, julio 15, 2008

Pasé la tarde leyendo mis cartas y reflexiones de hace años. No me reconocía en aquellas líneas. El tiempo había roto todo lo que en ellas se exaltaba, las dichas y las cuitas. Estaba leyendo los desvaríos de un extraño, de otro que no era yo.
Traté de aprovechar al menos unas líneas, alambicadas. Pero me resultaba todo tan impúdico que apenas pude anotar unos versos con las aristas limadas.
Ahora sé que tengo guardadas en el armario un puñado de libretas ajenas, el testamento de alguien que murió hace años. Y no sé si estuvo vivo alguna vez.

jueves, junio 19, 2008

Cada vez que callas,
cada voz engullida,
cada palabra nunca dicha,
cae
cae
cae
eterna,
etérea,
y en tu estómago
revolotea.
Una bandada
de ellas
ha tomado el mando,
y como ángeles del silencio
rugen
rugen.
Rugen bruscas
buscando tu boca
para volar
y decir cuanto odian,
cuanto has callado,
cuanto has tragado.
Apartaos de este vómito
de palabras
corruptas.

miércoles, junio 11, 2008


Menos piquetes y más piquetas

lunes, junio 02, 2008

Ahí está la realidad, esa materia dura y firme con la que topas todo el día. Ahí está, roma y mordida. Tienes que escribir tus horas con ella. Tienes que dejar el trazo en la historia, el sendero de tus días negro sobre blanco. Afila minuto a minuto la realidad. Saca punta a todo lo que encuentres, a esos instantes zafios, vacíos. Clava el carboncillo de tu imaginación en el libro de horas. Deja tras de ti un rastro difuso de polvo añejo, un reguero de virutas perdidas en la memoria de lo inútil, de lo mediocre. Tienes por delante un papel infinito para llenar con el rasgueo de tu mano, de tu mente. No dejes que la vida quede despuntada. A golpe de navaja, afila tu arma. No busques el lápiz: eres tú.

jueves, abril 24, 2008

El ritmo de las cosas. Se trata de una sensación extraña, contradictoria. Me siento hiperactivo durante todo el día; agoto mis posibilidades; exploto mis recursos. Sin embargo, llega la noche y se apodera de mí la pereza. Me entrego al dulce vagar por tareas inútiles, insustanciales, la banalidad de los minutos que se pierden en un pestañeo.
Me remuerde levemente la conciencia pensar que podría aprovechar mi tiempo en grandes empresas para las que estoy capacitado. Que podría llevar a cabo mil proyectos atractivos. Ideas que llevan tiempo ocupando la bandeja de tareas pendientes.
Pero aquí me quedo, viendo pasar las horas, abandonado a la molicie de los desocupados. Y una parte de mí se siente feliz por este pequeño placer, por este perezoso pecado.

miércoles, abril 09, 2008

Mis últimos minutos del día están siempre ligados a las palabras. Leer, escribir, repasar líneas con la mirada o con la mano, crear o recrear.
No recuerdo otros finales de día. Incluso en mis años de calavera. En la mesita de noche siempre ha habido un libro. Y muy cerca una libreta. Ahora es el teclado del ordenador, sobre todo.
Dormirse acunado por las palabras es un gran consuelo ante la realidad cotidiana. Cada palabra abre un mundo en el que perderse, en el que encontrarse.
Muchas noches llego agotado al dormitorio. Me tumbo y apago la luz, pero me consume el remordimiento, la infidelidad a esas páginas que esperan ser leídas o escritas. Enciendo de nuevo la lamparilla. Leo, escribo... y descanso.