Vivo,
tras la derrota
tras la tregua
tras el olvido
Vivo,
en la piel
en los humores
en las palabras
Vivo,
para el sueño
para la ilusión
para mañana
Vivo,
me quiero
vivo
Ideas sobre literatura y vida
asoma para llorar
contigo
con esa complicidad del amigo
que te acompaña
en la melancolía
de las noches ebrias
de las habitaciones solitarias
de las camas vacías.
Ese tiempo que te trae
a la niña del colegio
la de las coletas
a la niña de los coches de choque
a la adolescente del portal a oscuras
a la púber del piso vacío
a la joven de la playa
cada una de ellas
como cada gota
que resbala por el cristal
por el otro lado
del cristal.
Ese tiempo de lluvia
te trae
lo que el tiempo
se llevó.
Y con cada gota
se pierde un momento
de tu memoria
ese momento
que con tanta ansia
guardabas.
Pasas la mano
por el cristal
pero las gotas quedaron
por el otro lado
y por este solo queda
el frío en los dedos.
En la suma de los años
cuando llega ese momento
de usar la calculadora
para medir las distanciascuando sientes que esa cifra
ya la has citado
ya la has vivido
ya la has pasado
pero todavía está por llegar
en la suma de los años
entre signos y rayas
se cuela el sueño
de la edad de oro
el sueño
del porvenir
esa cifra mágica
que no admite cábalas
el número primo
de la felicidad.
con los ojos húmedos todavía de la ilusión
recuperada
la ilusión de un primer amor
con la sensación del roce de unas manos
anónimas
el cálido beso de unos labios
anónimos
y la búsqueda entre el recuerdo
de la semilla de esa emoción.
Paso el día
con el sabor
perdido
añorado
soñado
de un amor que no fue.
Asomarse
a la vida
por una ventana del tiempo
y descubrir que ya no están ahí
los árboles
las neveras
el rayo de sol entre las nubes
tu sonrisa.
Asomarse a la vida
y no ver más que hojas secas
entre neumáticos
no ver más que palabras repetidas
mil veces
palabras romas.
Asomarse
y no verte.
Crédito de la imagen: https://flic.kr/p/cGZum

Escribo aquí de año en año,
Saber el lugar que ocupo, sentir que siento y vivo. Construyo una vida extraña, casi ajena a mí. No soy consciente del tiempo irreversible, ni del vacío que queda atrás. En las horas, diviso las sombras fugaces de un presente marchito en el punto de nacer. Hubo momentos que parecían míos, humanamente míos en toda sus grandezas y miserias. Pero, en la distancia, sólo fueron humo y briznas de memoria.