sábado, junio 18, 2011

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Se fueron las horas
y los años
en el pliegue de una sonrisa
en el dobladillo de una mirada.

Se fueron los adioses
y las risas
con el pestañeo del viento
con el soplo de las sombras.

Nos queda un puñado de palabras,
nos queda el susurro de todo aquello que no dijimos,
aquello que realmente importa.

Imagen: 'Eternal clock

sábado, febrero 26, 2011

Saber el lugar que ocupo, sentir que siento y vivo. Construyo una vida extraña, casi ajena a mí. No soy consciente del tiempo irreversible, ni del vacío que queda atrás. En las horas, diviso las sombras fugaces de un presente marchito en el punto de nacer. Hubo momentos que parecían míos, humanamente míos en toda sus grandezas y miserias. Pero, en la distancia, sólo fueron humo y briznas de memoria.

Escribo. Casi un año después vuelvo a reconciliarme con ese ser alienado que busca un lugar al que pertenecer. Un lugar o un tiempo, que vienen a ser lo mismo, huecos en el presente, inasibles, fugitivos, airados...

viernes, octubre 09, 2009

Viendo hoy
todas aquellas decisiones equivocadas que tomé;
viendo cómo me condujeron
donde estoy;
viendo qué hicieron de mí...
quisiera seguir equivocándome
a la hora de decidir.

sábado, agosto 15, 2009


Decidí dejar de ser un héroe,
entregarme a la vida
y convertirme en paisaje de mí mismo.

miércoles, julio 22, 2009

Las melodías del recuerdo acuden en días de memoria y olvidos para señalarnos quiénes fuimos, de dónde venimos y, quizá, el lugar al que debemos volver.
En días sin norte, la música, más que nostalgia es porvenir, una especie de sendero rimado que nos guía entre las ramas de los momentos perdidos. Y en esas notas nos encontramos con lo que fuimos, con una copia salvada de nosotros mismos -que, sin embargo, no permite vuelta atrás-, con la huella profunda e indeleble que nos ha de salvar del naugrafio.
Días de música en los oídos, sin reproductores, sin hilos, sin otra cosa que el recuerdo.

lunes, junio 29, 2009

Pasa
un año
y crees que no volverá.
Pasan
décadas
y crees que lo soñaste,
una vez.
Tantos años
han exterminado
tu capacidad de sentir,
tu capacidad de vivir.
Como si fueses otro,
revives la llegada de eso,
de algo que llaman amor,
pero que, para ti,
es ya sólo eso,
eso
que creíste soñar
una vez.

viernes, junio 12, 2009

Vivo a menudo la impresión de avanzar siempre a contracorriente (o retroceder mientras los demás avanzan, según se mire). Sé que el mundo no puede estar equivocado, pero compruebo que aquellos a quienes admiro también siguen mi rumbo desordenado. En la lucha de la razón, las mayorías se imponen a la lógica, quizá porque en ese pensamiento sistemático de las masas todos se encuentran cómodos, arrastrados por una especie de rebufo indolente.
Quisiera dar la espalda a tantos principios, declarados o no, y entregarme al balanceo de esa marea que abandera el futuro, que gobierna el progreso. Pero, mira si seré imbécil... Continúo a contrapelo, golpeando con el hombro los pechos de mis semejantes, irredento, obstinadamente subversivo aunque nadie mire. Y, en el ir y venir, tengo molidas las costillas del alma. ¿O tendría que decir las costillas de la razón?