viernes, diciembre 28, 2007

Cada final de año hago balance de lo que he leído, de ese pequeño monstruo que crece en mí a ritmo inexorable. Tengo anotadas mis lecturas y observo la evolución de mis hábitos como Mendel observaba sus guisantes.
He llegado a varias conclusiones, aunque algunas prefiero rumiarlas y darles forma con serenidad. Sin embargo, es ya un hecho que me estoy haciendo un sibarita de los libros. Y digo de los libros y no de la lectura porque sigo leyendo de todo, lo que ocurre es que ya no compro libros como antes. Quizá estoy dominando el deseo compulsivo de acumular libros, de almacenar tomos comprados sin ton ni son en librerías de viejo, en rastrillos, en la cuesta Moyano.
En mis estadísticas veo que compro muchos, muchos menos libros. De igual modo, al comprar menos, no me importa pagar a precio de novedad. Fíjate, yo que siempre he vivido de libros de bolsillo...
Y ahora, me da un poco de miedo que esa evolución me lleve hacia libros caros, rarezas, joyas bibliográficas. Tal vez acabe convertido en un maníaco coleccionista que asesina a viejos libreros para apoderarse del Necronomicón, o de la Comedia de Aristóteles. Mientras tanto, seguiré leyendo un rato para aplacar a ese monstruo insaciable que crece y crece en mi interior.

3 comentarios:

el color del cristal dijo...

La búsqueda del libro definitivo... podría ser el argumento de una película interpretada por Indiana Jones o Nicolas Cage :D

A veces creo que lo que inspira a escribir a todos los escritores es una única esquiva y adorada musa.

Cuando no nos posee la vamos buscando en otros, deseándola, mimándola, para que regrese a nosotros.

Feliz 2008 :)

Talín dijo...

Terminarás siendo un erudito y comprarás primeras ediciones y libros raros

antonio dijo...

Gracias por vuestras visitas y comentarios. Espero que el 2008 nos traiga nuevas alegrías. Un abrazo.